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III CONGRESO LATINOAMERICANO DE PERIODISMO

PROGRAMA Y PONENCIAS

MIÉRCOLES, 16 de mayo de 2001   
08:30 a.m. - 09:30 a.m. INAUGURACIÓN Gran Salón, Hotel Continental
  Bienvenida Maestra de Ceremonia
    Mayella Lloyd
   
  Palabras de Bienvenida  
  Dr. Fernán Vargas  
  Presidente Centro Latinoamericano de Periodismo - CELAP
   
  Minuto de Silencio por Periodistas Asesinados
   
  Palabras de Inauguración  
  Excelentísima Señora Presidenta de la República de Panamá
  Mireya Moscoso  
   
09:30 a.m. - 10:00 a.m. Receso  
   
10:00 a.m. - 11:30 a.m. Tema: El Poder del Idioma 
 

Visión Crítica del Periodismo Moderno

 

Rosa María Britton, Médica, Escritora, Panamá

 

Importancia del Dominio del Idioma dentro de la Profesión Periodística

 

Alex Grijelmo, Periodista y Escritor, Diario El País, España

 

El Editor como Instructor Permanente

 

Liza Gross, Semanario Éxito - Chicago Tribune, Estados Unidos

  Moderador: Dr. Rafael Candanedo, Editor de Capital Financiero, Panamá
   
11:30 a.m. - 12:15 p.m. Preguntas y Respuestas  
   
12:30 p.m. - 02:00 p.m. CONFERENCIA - ALMUERZO por la Autoridad del Canal de Panamá.
  Ing. Alberto Alemán Zubieta, Administrador, ACP, Panamá
   
02:15 p.m. - 03:45 p.m. Tema: Periodismo de Investigación frente a la Corrupción
 

Riesgos Periodísticos por Denunciar Corrupción en Gobiernos Democráticos

 

Octavio Amat, Director, El Panamá América, Panamá

 

Riesgos de Periodistas que Denuncian la Corrupción de Dictaduras Militares

 

Sylvia Gereda, Directora Unidad Investigativa, Diario elPeriódico, Guatemala

 

Caso Pinochet

 

Patricia Verdugo, Periodista y Escritora. Autora del libro "Los Zarpazos del Puma", investigación esencial para procesar a Augusto Pinochet, Chile

 
Moderador: Dr. Agustín Del Rosario, Prof. de Periodismo Universidad de Panamá, Universidad Católica Santa María La Antigua, Panamá
   
03:45 p.m. - 05:00 p.m. Preguntas y Repuestas 
   
06:30 p.m. - 09:30 p.m. Museo del Canal Interoceánico de Panamá
   
JUEVES, 17 de mayo de 2001  
08:15 a.m. - 09:45 a.m. Tema: El Derecho a la Información 
 

Distinción entre Libertad de Expresión e Información

 

Pedro Anguita, Abogado, Universidad Diego Portales, Chile

 

Límites de la Libertad de Información: Veracidad y Dignidad de las Personas

 

Fernando Guier, Abogado, Diario La Nación, Costa Rica

 

Dimensión Social de la Libertad de Información: Opinión Pública

 

Ana María Miralles, Especialista en Periodismo Urbano, Universidad Pontificia Bolivariana, Colombia

 
Moderador: Lcdo. Alfonso Fraguela, Abogado y Presentador de Noticias, TVN Canal 2, Panamá
   
09:45 a.m. - 10:20 a.m. Preguntas y Respuestas 
   
10:30 a.m. - 11:30 a.m Tema: Cuando el Periodismo incursiona en las Relaciones Públicas
 

De Periodista a Relacionista Público - Sector Público

 

Abdiel Antonio Gutiérrez, Periodista, Director de Información y Relaciones Públicas, Ministerio de Economía y Finanzas, Panamá

 

De Periodista a Relacionista Público - Empresa Privada

 

Itzel Velásquez, Periodista, Vocera ICA, Panamá

 

Integridad Periodística frente a las Relaciones Públicas

 

Herasto Reyes, Editor Unidad Investigativa, Diario La Prensa- Panamá

 
Moderador: Lcda. Maricarmen Sarsanedas, Jefe de Información, ACP, Panamá
   
11:30 a.m. - 12:00.m. Preguntas y Respuestas 
   
12:30 p.m . - 02:00 p.m. CONFERENCIA - ALMUERZO por MANZANILLO INTERNATIONAL TERMINAL-PANAMÁ S.A. Impacto Económico y Marítimo del Puerto de Contenedores, Salón Bolívar
   
02:15 p.m. - 03:45 p.m. Tema: Telecomunicaciones: Ingresos e Información
 

El Periodista de un Medio en Línea

 

Alma Delia Fuentes, Periodista, Univisión. com, México

 

El Impacto de las Telecomunicaciones en la Radio

 

Enrique Buttini, Jefe Departamento de Información, Radio Continental, Argentina

 

Portales Horizontales e Información Periodística

 

Patricia Lucki, Directora, Terra.com, Guatemala

 

Periodismo y Telecomunicaciones

 

Dr. Ignacio Ramonet, Escritor y Director Diario Le Monde Diplomatique, Francia

 
Moderador: Aris De Icaza, Presidente Asociación Panameña de Radiodifusión, Panamá
   
03:45 p.m. - 04:15 p.m. Preguntas y Respuestas 
   
04:20 p.m. - 05:45 p.m. Tema: Dilemas Éticos del Periodismo Moderno
 

Carlos A. Manfroni, Fundación Ética Pública, Argentina

 

Marco Fidel Yukumá, Director de Noticias, Radio Caracol - Neiva, Colombia

   
 
Moderador: Sr. Juan Carlos Tapia, Periodista, Panamá
   
05:45 p.m. - 06:15 p.m. Preguntas y Respuestas 
   
VIERNES, 18 de mayo de 2001  
08:30 a.m. - 10:00 a.m. Conversatorio: El Manejo del Poder y la Prensa
 

Belisario Betancur, Expresidente, Colombia

 

Ramiro De León Carpio, Expresidente, Guatemala

 

Guillermo Endara, Expresidente, Panamá

   
  Entrevistador: Dr. Winston Robles, Vicepresidente Editorial, Diario La Prensa, Panamá
   
10:00 a.m - 10:45 a.m. Preguntas y Respuestas (Por escrito)
   
10:45 a.m. - 11:15 a.m. Receso  
   
11:15 a.m. - 12:30 p.m Tema: Periodismo Mordaz en Medios Televisivos
 

Nuria Piera, Periodista, Telecentro, Canal 13, Rep. Dominicana

 

Sergio Elguezabal, Periodista, Telenoche Investiga, Argentina

 

Ileana Gólcher, Profesora y Periodista, Panamá

   
 
Moderador:Alexandra Ciniglio, MEDCOM
   
12:30 p.m. - 01:00 p.m. Preguntas y Respuestas  
   
01:00 p.m. - 02:30 p.m. CONFERENCIA - ALMUERZO , Salón Bolívar ALCA , Ministerio de Comercio e Industrias
   
02:30 p.m. - 03:45 p.m. Tema: Periodistas, Políticos y Poder
 

Mayín Correa, Periodista y Ex alcaldesa, Panamá

 

Marcelo Araya, Periodista de Televisión Nacional - Canal 7, Chile

   
 
Moderador: Lcdo. Carlos Ernesto González De La Lastra, Director Diario El Universal, Panamá
   
03:45 p.m. - 04:15 p.m. Preguntas y Respuestas
   
04:15 p.m. - 05:00 p.m.

Clausura
Evaluaciones
Entrega de Certificados y Ponencias

   
07:30 p.m. - 11:30 p.m. Cena de Clausura ofrecida por el Alcalde de la Ciudad de Panamá, Sr. Juan Carlos Navarro Centro Turístico Mi Pueblito.
 
 
NOTA: Las siguientes ponencias fueron presentadas por sus autores durante el III Congreso Latinoamericano de Periodismo celebrado en Panamá del 16-18 de mayo de 2001. Los autores han autorizado a CELAP la publicación de las mismas en esta página. Se prohíbe modificar, copiar, distribuir, transmitir, exhibir, reproducir y publicar las mismas. La utilización parcial o total de este material, requerirá de la previa y expresa autorización de sus autores.
   
 
Discurso de la Señora Presidenta
Mireya Moscoso
En el Acto Inaugural del III Congreso Latinoamericano de Periodismo
 
Damas y Caballeros:

Es para mi un honor participar en el Acto Inaugural de este Tercer Congreso Latinoamericano de Periodismo, que tiene como objetivo fundamental fortalecer una prensa libre, dinámica y confiable, a través de la discusión abierta de los temas que inciden en la profesión, de la capacitación, del uso de la tecnología y del fortalecimiento de la ética y la responsabilidad que conlleva el hecho de ser comunicador, y con ello, formador de la opinión pública.

La meritoria labor que desarrolla el Centro Latinoamericano de Periodismo, adquiere una dimensión fundamental en el proceso de la convivencia armónica de nuestros pueblos, cuando logra el propósito de integrar al periodismo latinoamericano, compuesto por periodistas, medios de comunicación y académicos, en torno a la función real del comunicador social, su responsabilidad frente a una sociedad que en gran medida se mueve al ritmo de su medios, y la necesidad de actualizar los patrones de la conducta social y económica, a los nuevos modelos del desarrollo económico mundial.

Como cualquier otra profesión, la comunicación social se va amoldando rápidamente a la dinámica de estos nuevos esquemas. En este contexto, tenemos que aceptar que en las últimas décadas, la tecnología ha rebasado todos los patrones tradicionales del periodismo y el manejo de la información, para colocarnos en un ambiente, en donde en alguna medida, vale más la rapidez con que se ofrece la noticia, que la seguridad de ella como resultado de la investigación.

Esta tecnología moderna, expresada en herramientas como la captación y transmisión de datos e imágenes por vía digital, la internet y las comunicaciones portátiles, nos permiten ver acontecimientos de incidencia global como guerras, catástrofes naturales y accidentes trágicos, casi al instante en que se producen.

Pero con la misma velocidad podemos apreciar hechos positivos como acuerdos de paz, logros de la ciencia y otros de relevancia para la vida de la humanidad. Lamentablemente el paradigma impone que sea más común ofrecer y recibir lo negativo que lo positivo y aquí están ustedes para enfrentar esa realidad.

Por ello, reconozco la importancia, y aplaudo que en gran medida el propósito fundamental de este congreso, sea precisamente discutir acerca del balance que debe haber entre estos tres elementos: La velocidad en que se presenta la noticia a disposición del ciudadano, o sea, la importancia de la primicia; la posición particular del periodista o el medio; y la certeza, veracidad y objetividad propia de la información que se pone en circulación.

Hace algo más de un año decía en una acto ante la prensa nacional, que no debe existir ninguna ley o acto de poder que coarte la libertad de expresión o de prensa, cualquiera sea el medio de comunicación. El respeto al derecho de los periodistas, la independencia de los medios y la pluralidad informativa, constituyen los pilares fundamentales del estado de derecho.

A lo largo de estos 20 meses de gobierno, al igual que sucedió en administraciones anteriores y seguramente sucederá en el futuro, este gobierno ha enfrentado una prensa crítica, y sin considerar el efecto en cuanto a su imagen, lo hemos aceptado como parte del costo de la democracia, porque sin duda alguna entendemos que es peor una prensa coartada en su libertad de expresarse.

Sin embargo, debo reconocer también que se trata de un proceso que proviene de las severas restricciones a la libertad impuesta por regímenes autoritarios y que llegará sin duda, a una prensa que ejercerá esa libertad dentro de los más correctos parámetros de la ética y la didáctica periodística, enmarcada en el propósito esencial de promover el progreso y la unidad de los pueblos.

Lo importante es que estamos en el camino correcto, y la temática que discutirán los distinguidos panelistas y lo participantes en el congreso, demuestra que son tópicos que a todos nos preocupan significativamente, porque de alguna forma inciden en la gobernabilidad y las posibilidades de mantener niveles de diálogo y concertación, que propicien el anhelado desarrollo social.

Los políticos, los empresarios, los sindicalistas, los intelectuales, los estudiantes, estamos en alguna medida en manos del periodismo moderno, cada vez sujeto a menos restricciones y controles a su profesión. No se trata en forma alguna de una simple conquista o derecho. Mucho más que eso es una enorme responsabilidad que tienen que cuidar para no retroceder en lo que se ha avanzado.

El periodismo moderno tiene la palabra.

Muchas gracias!!!
VISION CRITICA DEL PERIODISMO MODERNO: EL PODER DEL IDIOMA
Por: Rosa Maria Britton
     En el principio fue la voz y luego esta quedó atrapada para siempre en primorosas inscripciones en tabletas, muros, monumentos papiros y pergaminos. Desde que el hombre sintió la necesidad de expresarse con símbolos escritos, mientras unos afanosamente cincelaban, otros se ocupaban de inventar reglas para hacerlo mejor. Ya hace muchos siglos, un hombre del imperio romano llamado Probo, escribió una obrita en que censuraba las formas de hablar descuidadas, que con mucha frecuencia observaba en el vulgo que lo rodeaba. La lengua latina se corrompía en torno suyo, por ignorancia, o por abandono y él quería luchar contra la descomposición del glorioso idioma, con las armas a su mano, la enseñanza gramatical. El propósito de Probo, el hombre solo afrontando a la multitud, no se pudo realizar. La corrupción del latín siguió adelante y las lenguas -italiano, español y portugués- que hoy se hablan en el antiguo imperio siguió adelante. Los gramáticos no hacen las lenguas, no las reforman, ni son capaces de detener su evolución. Y es natural que así sea, una lengua es patrimonio de una comunidad, es la masa que la hace, la altera y la deshace. Sin embargo es la lengua escrita la que impone su sello en la lengua oral influyendo en su fisonomía. El lenguaje no está sometido a leyes ciegas, es un hecho humano y como tal, sometido a la voluntad humana. El lenguaje correcto goza de una consideración social, ya que no cabe duda que es un factor de distinción en la persona que lo posea. Nos dice Amado Alonso que "hay una aristocracia idiomática formada por los mejores escritores de la comunidad lingüística, que hereda la lengua de los mejores poetas pasados y la trasmite a los mejores que suceden… En sus manos creadoras y en su gusto de selección , está la dirección de la lengua y los hablantes empujamos nuestra habla real hacia el perfil literario forjado con el modelo literario ".

     Confieso que soy una lectora apasionada desde que aprendí a leer a los cinco años. En mi casa había muchos libros a nuestra disposición sin orden ni dirección. Así, antes de los once años ya estaba enredada en la vida pecaminosa de Naná, al mismo tiempo que disfrutaba de las heroicidades del capitán Nemo y Miguel Strogoff, me saltaban las lágrimas ante la santidad de Fabiola, recitaba de memoria la poesía de Sor Juana, Rubén Darío, Santos Chocano y tantos otros y me dio por releer muchas veces las aventuras de Rocambole, que con más de treinta tomos aún adornan mi biblioteca y desde luego le cogí rabia al Quijote. El internado al que me enviaron para hacer la secundaria, no logró alejarme de los libros, al contrario. Cuántas veces fui castigada por Sor Rosa, por quedarme bajo las sábanas leyendo con una linterna alguna novela que había entrado de contrabando al colegio, o en el baño leyendo hasta que mis doloridos glúteos me obligaran a irme a la cama. Durante el bachillerato descubrí los periódicos en la Cuba pre- castrista, en donde hice los estudios secundarios. Aún recuerdo con nostalgia el Diario de la Marina, la revista Bohemia, los comentaristas radiales de la época, que sorteaban los turbulentos mares de la política con acertados comentarios, con el más estricto uso del lenguaje muchas veces acerbo o cruel, pero siempre rigurosamente correcto, la novela del aire trasmitida desde la Cadena Azul, Albertico Limonta y el misterio de sus orígenes que mantuvo a toda latinoamérica en vilo mucho antes de que Betty la fea hiciera su aparición. Aprendí el francés y el inglés y el mundo de la palabra escrita se amplió aún más ante mis ojos maravillados. Balzac, Colette, Maupassant, Duras, Yourcenar, mi querido Rocambole en francés, Faulkner, Christie, Hammett, O´Henry, O´Hara, Maughan, los clásicos rusos, franceses, ingleses, los best-sellers, encontraba tiempo para todos, menos para el aburrido Quijote. Debido al cierre de la universidad por la revolución cubana tuve que emigrar una vez más a España y en medio de una carrera tan rigurosa como la medicina descubrí a los orfebres de nuestra lengua, Menéndez Pidal, Unamuno, Pio Baroja, Lorca, Marañón, Valle Inclán, Galdós, toda esa generación de intelectuales, poetas y activistas políticos que le dieron tanta gloria a España y a pesar de estar bajo la dominación de Francisco Franco Bahamonde caudillo por la gracia de Dios que controlaba todos los diarios, la radio, hasta las películas que eran dobladas a su antojo. Doce años más en New York, tragándome a diario entre turnos el Daily News con las incisivas y perversamente deliciosas columnas de Jimmy Breslin -no se me quita la manía del Times de los domingos o esa revista llamada The New Yorker que me mantiene actualizada del acontecer en esa gran ciudad- completaron mi educación trilingüe y estimularon mi pasión por la palabra que me ha llevado a escribir por los últimos 25 años. Sí, confieso que sigo comprando periódicos a diario y en donde quiera que viaje leo las publicaciones locales para estar al tanto en pocos días de lo que está ocurriendo en el país que visito. Me he sentido frustrada en Alemania -mi alemán no es bueno- completamente a oscuras en Rusia y el oriente, aunque esas maquilladas publicaciones en inglés preparadas para turistas que distribuyen gratuitamente en los hoteles en muy poco satisfacen mi curiosidad de enterarme de lo que ocurre localmente. Basta tener acceso a CNN para conocer todo lo que ocurre a nivel global, la destrucción del planeta, los atentados terroristas, las interminables guerras civiles y conflictos religiosos, las protestas provocadas por la globalización de la economía, la lenta agonía de los pueblos africanos abatidos por el hambre, las enfermedades y guerras tribales, todo el abanico de los males que azotan a la humanidad, los nuevos descubrimientos, los viajes espaciales, el contoneo insinuante de las super modelos en las pasarelas, los escarceos amorosos de los ricos y famosos, los héroes en los distintos deportes un verdadero ejemplo de globalización e integración racial, todos estos sucesos presentados en vivo y a todo color, en tiempo real, en perfecto inglés, español, francés, portugués por los mejores comentaristas cuasi artistas de cine, que con sus voces de barítono y deslumbrantes dentaduras dan envidia. Por la pantalla chica desfilan los científicos más ilustrados, connotados intelectuales, bellísimas mujeres, hombres seductores, niños prodigio, célebres artistas, 24 horas al día. Entonces, cuando hablamos de poder del idioma, ¿a cual nos referimos? Hay algunos muy ágiles que cambian día a día con el incremento de las nuevas tecnologías y tendencias, otros como el nuestro que a veces me parece que ha quedado aprisionado por la camisa de fuerza de una academia que demora hasta veinte años en aprobar palabras de uso común, porque provienen de otros idiomas, de otros países de habla hispana. Los que vociferan que hay que mantener la pureza del lenguaje, se ve que nunca se han detenido a leer el Mío Cid escrito en castellano antiguo o las actas de independencia de sus respectivos países para darse cuenta cómo ha evolucionado nuestra bella lengua. Los regionalismos y voces locales tienen su acomodo en el idioma y han contribuido a modificar el lenguaje. No estoy defendiendo la chabacanería ni los descuidos en la escritura que aqueja a muchos periodistas. ¡Cómo molesta que conviertan adjetivos en sustantivos o inventen verbos a su antojo! Ya no hay problemas sino la problemática de tal o cual, ya no se discuten los temas sino es la temática y desde luego, en primer lugar está la informática que domina todos los medios. La pobreza del idioma se manifiesta en la repetición de adjetivos y frases, el agua es únicamente el líquido vital, todo tranque es descomunal, en cualquier suceso el comentarista anuncia con gravedad que "hay que deslindar responsabilidades", el ilícito cometido se refiere a actos delictivos y desde luego todo pero todo suceso, las huelgas, las protestas, los tranques de calles se llevarán hasta las últimas consecuencias, aunque nadie sabe con certeza cuales serán esas consecuencias, ni al entrevistador se le ocurre preguntar y siempre nos queda la duda. ¿Se irán a una huelga de trabajo o de hambre? ¿Habrá desobediencia civil? ¿Se rociarán con gasolina? El bochinche se convierte en noticia de primera plana, el periodismo investigador es investigativo y a nadie se le ocurre cuestionar la legitimidad de ciertos adjetivos o verbos utilizados con frecuencia. Les traigo algunas expresiones que he escuchado o leído en los últimos días, como "bandas delincuenciales están fuera de control", "Hay que dinamizar la economía para minimizar en lo máximo la problemática del desempleo" (esa me dejó patidifusa), la cerca perimetral fue violada, denuncian un ocultaje de las pruebas, la controversial propuesta, más sin embargo hemos decidido actuar y según los medios de comunicación los honorables legisladores siempre andan consensuando algo en la asamblea y eso me suena a pecado. Las muletillas de los comentaristas y periodistas entrevistadores están a la orden del día, como loros repiten una y otra vez la misma palabra o frase, para enfatizar lo que dicen, ratatatá ¿verdad?, ratatatá o sea, ratatatá definitivamente, etc. hasta marear. Da la impresión que la mayoría de esos individuos que dominan los medios de comunicación, hace mucho que no leen un libro y no tienen a se refieren a personajes del medio político en clara alusión a su sangre indígena, origen norteamericano de piel blanca o negro antillano. Cualquier tontería es publicada con gran despliegue, la mujer que levita inspirada por las visiones que tiene de su devoción favorita y que desde luego comienza a promocionar en la forma de estampitas e imágenes milagrosas, el individuo que se encontró con San Judas cuando transitaba a caballo por un monte y le dio el remedio infalible para curar todas las enfermedades, el humilde curandero que con sus yerbas curó a una mujer de cáncer, la noticia que alguien en Colombia cura el cáncer con batidos de ortiga o sopa de estómago de gallinazo. No, no crean que estoy exagerando, este tipo de noticias aparece con frecuencia con visos de seriedad y enfermos en busca del milagro que describen, abandonan su tratamiento y fallecen, cuando su vida hubiera podido prolongarse con el tratamiento adecuado, no olviden que soy oncóloga y le achaco a los medios unas cuantas muertes. Cuando hemos protestado, se nos acusa de ser elitistas, de creernos superiores. Los periodistas siempre se disculpan aduciendo que el público tiene derecho a saber ¿todo? Hemos heredado hasta el chupacabras de la prensa mexicana y según informó un periódico local algunos aseguran haberlo visto bailando la mejorana en Guararé con una difunta en el cementerio local. El periódico favorito del pueblo, trae a diario en una página entera una foto a colores de alguna bella y muy joven mujer al desnudo en una pose provocativa exhibiendo mamas perfectas (como ginecóloga les puedo asegurar que casi todas son postizas) y abajo se indica que la foto es únicamente para lectores "con criterio formado". ¿Lectores con criterio? Mientras que en primera plana, además de mostrar como de costumbre fotos de asesinados o ahorcados, algún periodista se rasga las vestiduras porque se ha detectado que en la ciudad un grupo de proxenetas se dedica a la prostitución infantil. A lo mejor ese periodista es honesto en su denuncia y la línea editorial lo apoya, pero ambos escenarios no compaginan.

     Imagino que durante este cónclave se comentará la mediocridad, la vulgaridad, la violencia que predomina en la televisión comercial, aunque los que tenemos cable por lo menos podemos escoger programas que nos interesen, hay de todo, clases de cocina, películas clásicas, aventuras, sesudos análisis políticos, la naturaleza de todos los rincones de la tierra, religión, arte y hasta pornografía para los aficionados al pecado de la carne, que a lo mejor muy pronto será contaminada por la enfermedad de las vacas locas o la aftosa y ya no pecaremos. Algunos programas periodísticos producidos localmente en la televisión se esfuerzan por mostrar el lado feo de nuestra sociedad, la vulgaridad en todo su apogeo, con la disculpa de que así somos los panameños, sus protagonistas hablan en una jerga incomprensible para cualquier extraño que pase por nuestro país, los reportajes nos muestran como borrachos, lujuriosos, homosexuales escandalosos, las mujeres dispuestas a lo que sea, un país sin pizca de cultura o maneras, dejados a un lado el esfuerzo tan grande que hacen nuestros pueblos por presentar sus fiestas folklóricas en todo su esplendor y tradición. Los pocos esfuerzos por llevar a cabo programas culturales fallecen en la cuna por falta de patrocinio comercial. Los periodistas acuden semejando gallotes en pos de carroña a los lugares en donde ha ocurrido una tragedia dispuestos a asediar a los dolientes sin ninguna consideración, tomado fotos terribles, metiéndole un micrófono o una grabadora en la boca a seres desesperados como preguntas como ¿qué sintió al encontrar a su hijo asesinado y violado? O ¿qué cree motivó a su hijo a suicidarse? Para después de cometer semejante falta de tacto y compasión, si alguien les da un merecido empujón o puñetazo se quejan que se está violando la libertad de expresión. Nada es sagrado, no se respeta el derecho que tenemos todos como individuos a salvaguardar nuestra vida privada, el acoso periodístico se justifica como el deber del periodista a buscar la noticia, las preguntas a veces francamente insultantes, los reportajes muchas veces calumniosos o tergiversados, son algunos de los males que aquejan al periodismo moderno sin irnos al extremo de los mundialmente famosos paparazzi. A veces me parece que a los graduados en comunicación social en vez de un diploma les injertan en la mano una grabadora al salir de la Facultad para que siga creciendo hasta convertirse en micrófono. Cuando se trata de un muerto anuncian con solemnidad que el cadáver responde al nombre de Juan Pérez. ¿Se lo habrán preguntado? O el periodista que al interrogar recientemente al director de prisión con voz grave preguntó ¿Y me puede decir cual fue el motivo de la fuga? Vamos, vamos, hay que usar el sentido común, de vez en cuando. A los periodistas encargados de leer noticias, les recomiendo tomar clases de teatro y elocución para que no se queden pasmados o empiecen a gaguear cuando se les apaga el pronter… ya ven acabo de inventar una palabra, las nuevas tecnologías lo exigen aunque alguien me indicó que debería llamarse apuntador electrónico. Todos nos enfrentamos a la realidad virtual con palabras como printear, formatear, el maus, chatear, aunque esta última palabra es muy castiza. El extranjerismo y el neologismo no son en sí, un mal para el idioma. Lo que hace falta es que esas importaciones se acomoden bien al "genio del idioma" como diría Cuervo y se amolden a las estructuras formales de nuestra lengua. Sobre todo corresponde repasar la sintaxis a los que vivimos de la palabra, del uso del lenguaje. Para terminar quiero enfatizar que no todo es malo, tenemos buenos y acertados columnistas, educados periodistas culturales, arrojados periodistas investigadores que son objeto de hostigamiento y persecución por los afectados, canales de televisión que ofrecen excelentes programas, pero desafortunadamente aún no tienen cobertura nacional. A mis amigos periodistas, les pido que consideren estos comentarios como una crítica constructiva, todos podemos y debemos mejorar como profesionales y les aconsejo que se reconcilien con El Quijote, como lo hice yo, cuando ya entradita en años y carnes y algo de sabiduría, entendí y disfruté de verdad lo ocurrido en aquel lugar de la Mancha.
 
LOS RIESGOS DE LOS PERIODISTAS EN DEMOCRACIA
Por: Octavio Amat
Distinguimos dos grandes categorías de riesgo, una de naturaleza legal y otra fuera de ese marco que llamaremos extra legal. Pasamos a abordar uno y otro:
I. RIESGO LEGAL.
1. Riesgo penal o de cárcel: Bajo la denominación de delitos contra la honra u honor, es decir aquellos que afectan el patrimonio moral o afectivo de una persona, la legislación contempla diversas figuras penales que son castigadas con penas de cárcel. En Panamá dichas figuras son la calumnia y la injuria. El Código Penal tiene por calumnia la imputación falsa de un delito a otro ( art. 172) y por injuria la ofensa a la dignidad, honra o decoro (art. 173). Las penas contempladas cuando el delito se cometa a través de un medio de comunicación son de 18 a 24 meses de prisión en caso de calumnia y de 12 a 18 meses en caso de injuria (art. 173 ibidem). Con mal criterio, los tribunales panameños y los agentes del Ministerio Público encargado de la investigación de los delitos, suelen hacer extensivas las responsabilidades penales inherentes a estos delitos, - aun cuando las publicaciones se hagan bajo firma responsable ajena al medio -, al Director del medio de comunicación, sus representantes legales; y en los casos de radio y televisión en el dueño o concesionario de la frecuencia (en este último caso por virtud del art. 205 del Decreto No.189 de 13 de agosto de 1999), con el agravante de que no es constitucional crear penas por decreto siendo una facultad exclusiva, ésto es del poder Legislativo. En todo caso, una mala práctica tribunalicia ha hecho que los jueces y agentes del ministerio público condenen o califiquen adversamente al periodista por el mero hecho de considerar errada una publicación, con entera exclusión de si hubo o no mala fe o dolo, y sin consideración alguna a la fuente identificada, en lo que hemos llamado un fenómeno de objetivización de la calumnia e injuria. Como resultado, a la fecha, 72 periodistas panameños, - uno de cada tres reporteros en ejercicio -, está siendo procesado por estos delitos, en su 70% promovido por funcionarios que se han sentido afectados por noticias.

2. Riesgo pecuniario civil:
Además de la responsabilidad de pagar con cárcel la comisión del delito, los responsables por calumnia o por injuria deben indemnizar daños y perjuicios civiles por el dolor moral inferido (daño moral) y por los daños materiales causados (daño material). La jurisprudencia nacional a partir de 1995 ha venido reconociendo cuantías cada vez más altas en concepto de daño moral. Sabemos de un fallo de 30 de abril de 1993 del Primer Tribunal Superior de Justicia, que fijó una indemnización por ese concepto de B/3,000.00. Sin embargo, en otra del mismo grado de 19 de enero de 1994 se establecía una condena por B/40,000.00; otra de 15 de septiembre de 1995 por B/100,000.00; otra de 5 de marzo de 1996 por B/125,000.00, confirmada esta última por la Corte Suprema de Justicia en fallo de 21 de agosto de 1998; y una más reciente confirmada por la Corte Suprema de Justicia el año pasado, que viene del Juzgado Séptimo del Circuito de Panamá desde el 9 de mayo de 1997, establece una indemnización por B/75,000.00. Paralelo a los daños morales han de sumarse los daños materiales, los cuales deben probarse en términos de merma en el patrimonio del agraviado directamente relacionado con la calumnia o la injuria (por ejemplo, ingresos dejados de percibir por pérdida de empleo o clientela, gastos de abogados, sicólogos, etc.). Las condenas pecuniarias de alto monto son un peligro, en la medida que pueden tener resultados confiscatorios o comprometer la viabilidad económica del medio de comunicación. Un ejemplo actual de ésto lo tenemos con la condena dictada por los tribunales y la Corte Suprema de Costa Rica el año pasado contra el diario La Nación, por cuantía de un millón de dólares, a la que sumó las penas de cárcel y la obligación de publicar la sentencia de condena por difamación en la primera plana del diario, lo cual tuvo lugar a raíz de una causa criminal interpuesta por un diplomático local destacado en Europa, a quien se le imputó en una noticia ciertos cargos. La reparación moral que implica la publicación de la sentencia de condena contra el medio está también presente en la legislación panameña, por virtud del artículo 1644a del Código Civil.

3. Riesgo de multa y suspensión de licencia: El artículo 578 del Código de la Familia prohibe la divulgación de hechos de la vida privada que puedan causar perjuicios u ocasionar graves molestias al afectado, aún cuando no sean calumniosos ni injuriosos, previendo para ello una sanción de cinco a quince días multa, la suspensión del ejercicio de la profesión o de la licencia respectiva por tres a seis meses, y la reparación de daños y perjuicios civiles.

4. Censura legal: Los periodistas están expuestos a diversas formas de censura amparada bajo las leyes vigentes, entre las cuales nos permitimos destacar las siguientes: a. La Junta Nacional de Censura tiene facultad para autorizar, clasificar y prohibir películas, espectáculos, publicaciones, transmisiones radiales y televisadas (Decreto de Gabinete No 251 de 6 de agosto de 1969). b. El Tribunal Electoral exige el registro previo a su publicación de las fichas técnicas de las encuestas electorales (art. 177 del Código Electoral). c. Es prohibido publicar encuestas electorales dentro de los 10 días previos a la elección (idem). Del mismo modo es prohibido publicar encuestas a la salida de urnas antes de las 3 horas siguientes al cierre de una votación (art.179 ibidem). En contraste, la Corte Suprema de Justicia de Canadá sentenció en 1998 la inconstitucionalidad de una restricción de publicar encuestas electorales en las 72 horas previas a la elección, dando por asumido que los votantes tienen suficiente madurez para no dejarse manipular por consultas amañadas. d. El Código Judicial obliga a guardar reserva del nombre y señas del imputado hasta que haya condena firme, bajo el principio de presunción de inocencia (arts. 2067 y 2099a, Código Judicial). También existe una norma similar en materia de menores de edad, respecto a los cuales ni siquiera puede publicarse la condena (art. 817 No.7 ibidem). La infracción de esta prohibición expone al periodista a una condena por calumnia, sin que sea válido invocar como defensa la exepción de la verdad e. El Código de la Familia prohibe publicar fotografías de personas, aún en lugar público, sin su consentimiento, excepto cuando se haga con fines noticiosos, de interés público y cultural ( art. 577). Se omitió de la prohibición las publicaciones de índole histórica y la consideración de figura pública de ciertas personas (por ejemplo, artistas y deportistas famosos).

5. Riesgo de desacato: Existen diversas normas legales que facultan a altos funcionarios (jueces, magistrados, agentes del Ministerio Público y funcionarios con mando y jurisdicción) para imponer sanciones de multa y arresto sumario a personas que a su juicio les falten el respeto. La Constitución de la República prevé esta potestad cuando el irespeto tenga lugar "en el acto en que estén desempeñando las funciones de su cargo". No obstante, en la práctica, se han dado casos de sanciones por desacato aplicadas contra periodistas sin que el acto (publicación) que las motivó se haya producido en audiencia o al calor del desempeño del cargo por el funcionario. Tal fue el caso del Director del diario El Siglo, Carlos Singares, que el año pasado fue sancionado con arresto por el Procurador General de la Nación José A. Sossa, por causa de una publicación que consideró injuriosa. Entre las normas citadas se destacan los artículos 386 del Código Judicial, 45 y 827 del Código Administrativo, el 307 del Código Penal y el 33 de la Constitución.

6. Riesgo de negativa al acceso a la información: Otro de las grandes paradojas a que se enfrentan los periodistas panameños es el de la negativa al acceso a las fuentes de información oficial. Porque el mismo funcionario que los denuncia por publicaciones inexactas es el que le niega la información provocando las inexactitudes. Carecemos de una ley de acceso a la información pública. Y lo ideal al respecto sería transplantar el sistema norteamericano según el cual toda información oficial es pública, salvo que se diga previamente lo contrario. Un buen ejemplo de que en Panamá caminamos en sentido opuesto lo constituye el art. 70 de la Ley 38 del 31 de julio de 2000, por el cual se regula el procedimiento administrativo. En dicha norma se limita el acceso a los expedientes administrativos a los funcionarios que lo tramiten, a las partes interesadas y a los terceros interesados. Las autoridades han dicho que dentro del concepto de "terceros interesados" se incluye a los periodistas, lo cual no es correcto porque la doctrina jurídica ha desarrollado ese concepto limitándolos a aquellas personas que sin ser parte de una causa, coadyuvan con una u otra de las partes. La misma norma limita dicho acceso, "siempre que no se trate de información confidencial o de reserva que obedezca a razones de interés público, que pueda afectar la honra o el prestigio de las partes interesadas, conforme a las disposiciones legales vigentes". La norma citada limita la obtención de copias y certificaciones sobre información confidencial, a las que sean pedidas por alguna autoridad, el Ministerio Público y los tribunales sobre asuntos bajo su competencia. La amplitud del concepto de información confidencial o de reserva es tal, que muy poco margen deja para el trabajo investigativo del periodista o los ciudadanos comunes.

7. Riesgo de restricción profesional: Aunque de capa caída en el mundo, el riesgo de que el derecho de informar sea restringido o condicionado por requisitos académicos, profesionales, gremiales o por licencia oficial siempre existe y asoma de cuando en cuando en legislaciones obsoletas que ignoran que la libertad de información es un derecho humano.
II. RIESGO EXTRA LEGAL

Entre los riesgos ajenos a la legislación que deben confrontar los periodistas, nos permitimos enumerar los siguientes:

1. Censura editorial: Esta se refiere a las restricciones que pudieran confrontar los periodistas que trabajan para medios de comunicación, para abordar temas de interés personal ajenos a la política editorial del medio. El remedio para este problema radica en la riqueza de diversos medios de comunicación de orientaciones distintas. Debe asímismo mantenerse abiertas las secciones de opinión para dar cabida a criterios discrepantes de los periodistas.

2. Autocensura: Este peligroso fenómeno hace que el periodista se abstenga de hacer su trabajo por temor a represalias externas o internas al medio en que labora. Este mal debe ser combatido por medio de una política editorial bien definida y abierta a discusión.

3. Amenazas: Las amenazas personales, económicas y pecuniarias, sea contra el medio o directamente contra el periodista, pueden inhibir el buen desempeño de la labor de informar. El año pasado, 53 periodistas fueron asesinados en el mundo, 19 de ellos en América Latina y de éstos, 10 en Colombia, lo cual ilustra la magnitud de la amenaza. Quizás ninguna profesión u oficio en el mundo aporta tantos mártires a nombre de sus principios.

4. Concentraciones: La concentración de varios medios en manos de unos pocos, con menoscabo y exclusión de otros, aunque sea formalmente legal, constituye un atentado a la libertad de expresión; y una amenaza para el trabajo del periodista en su diversidad de criterios. Eso puede evitarse con una legislación que proteja y procure la diversidad en el mundo de los medios de comunicación.

Panamá, 16 de mayo de 2001.
 
 
RIESGOS DEL PERIODISTA AL INVESTIGAR CORRUPCIÓN DE DICTADURAS MILITARES
Por: Sylvia Gereda Valenzuela
Directora Modulo de investigacion de elPeriodico
Guatemala

Para conocer los riesgos a que se expone el periodista de investigación de hoy, es indispensable conocer la Guatemala militarizada de ayer.

El papel de la prensa y de los periodistas vuelve más tortuoso en tiempos de guerra. Para apreciarlo en su justa dimensión basta retroceder veinte años y situarse en la salvaje y violenta Guatemala de finales de la década de los años setenta y principios de los ochenta.

En 1954 tiene lugar en Guatemala el derrocamiento del gobierno del Presidente Jacobo Arbenz Guzman, como producto de una confabulación internacional promovida por el Departamento de Estado y la CIA de Estados Unidos. A partir de esta fecha se desarrolla una vorágine de terror y persecución contra intelectuales, periodistas, escritores y dirigentes políticos.

                La sociedad estaba llena de radicalismo, se ‘pertenecía’ a la derecha anticomunista o se era marxista; no había matices.

                La democracia política, los derechos humanos, las libertades públicas, entre ellas la de expresión, simplemente no existían. El pensar se convirtió en un hecho peligroso y el escribir en un acto temerario que representaba la muerte.

Treinta y seis años de guerra nos dejaron mas de 250 mil muertos y NUMEROS huérfanos. Sin embargo, la historia del periodismo guatemalteco también esta bañada en sangre.

Durante tres décadas el Estado implantó un aparato de represión y bajo el pretexto de la lucha contra el comunismo infiltró y controló a todos los sectores de la sociedad guatemalteca. El plan consistió en crear oficinas manejadas por personal militar, que se dedicaban a accesar la información confidencial de los guatemaltecos.

                Se instalaron oficinas de control en todas las aduanas, finanzas públicas, migración, puertos, aeropuertos y la compañía de teléfonos.

                La Policía Nacional también fue militarizada y desde sus mandos se dirigieron operaciones de violación a los derechos humanos, desapariciones forzadas y secuestros de miles de guatemaltecos, incluyendo periodistas.

                El control absoluto que los militares tuvieron sobre el país, los corrompió y muchos de los que pelearon la guerra se creyeron con el derecho de un botín. Lo que empezó con el control de la vida de los guatemaltecos, se transformó en una red del crimen organizado, en donde se manejaban contrabando, robo de vehículos, narcotráfico, secuestros, ilegales, asesinatos por encargo y desaparición de opositores políticos.

                En esta etapa, y en el marco de este dramático escenario, la prensa y los periodistas intentaron cumplir con su misión. El resultado fue el asesinato de sesenta y seis periodistas e interminable resulta la lista de los periodistas perseguidos, ametrallados en la vía publica, secuestrados, desaparecidos y exiliados que milagrosamente escaparon de la orgía de sangre.

Fueron periodistas con nombre y apellidos, que al ser abatidos dejaron hijos huérfanos, viudas o padres desamparados que aun enfrentan el trauma y los conflictos familiares. Además, en esta época se produjo el cierre de los medios independientes, se colocaron aparatos explosivos en otros y se ideologizo  la prensa.

                Luego vino una segunda etapa, donde la prensa de manera generalizada optó por la autocensura, que se tradujo en la publicación de noticias e información superficial e irrelevante. La prensa como institución seguía la política del avestruz e ignoraba la realidad con justificado temor y la población ignoraba en buena medida lo que sucedía.

                En el año de 1,986, Guatemala entra en un proceso de transición democrática eligiendo abrumadoramente a un gobierno civil.

                Sin embargo, durante estos quince años de democratización, las estructuras del Estado paralelo militar continúan intactas y su desarticulación y desintegración dista mucho del espíritu plasmado en lo que fueran los Acuerdos de Paz, que se firmo en 1996. Las violaciones a los derechos humanos persisten, ya no con la crueldad y la masividad de los anos 70 y 80, pero sí de manera selectiva y periódica.

                Inteligencia militar y sus respectivas dependencias, mantienen el poder, y si bien su rostro es efímero, ejercen una presión real tras el trono y han causado un incremento en la violencia en el país  por que se resisten a los cambios que la sociedad reclama.

                Aún en medio de esa vorágine de terror y delincuencia, la prensa guatemalteca ha roto con la autocensura, y ha establecido compromisos con la libertad y el fortalecimiento de un Estado de Derecho.

                En estos años de transición la prensa ha ido incluso, más allá de su función habitual y ha impulsado esfuerzos cívicos contra la impunidad y a favor de la depuración de los poderes del Estado, que culminaron con la renuncia de todos los congresistas y de la Corte Suprema en pleno, en cambios constitucionales, en renuncias de funcionarios públicos corruptos, incluyendo poderosos militares.

                Estos y otros esfuerzos de la prensa y de los periodistas, se han traducido a los largo de los últimos quince años, en intentos fracasados de los diferentes gobiernos de turno y de los grupos de poder en agredirlos, intimidarlos, amenazarlos, hostigarlos, asfixiarlos financieramente y más recientemente en descalificarlos y desacreditarlos.

                Para fortuna de los guatemaltecos -no obstante los tropiezos de siempre y los naturales gajes del oficio- hay prensa y periodistas para rato.

Los riesgos del periodismo de investigación

Amenazas

El año pasado, la llegada del Frente Republicano Guatemalteco al gobierno, presidido por el General Efraín Ríos Montt y otros militares acusados de participar en el conflicto armado, empeoraron la situación de la prensa.

                En lo que a amenazas y riesgos se refiere, ha existido un retroceso a las épocas de las dictaduras militares, donde los periodistas que criticaban al régimen eran amenazados, asesinados o difamados. Las amenazas y agresiones se han convertido en el pan de cada día para quienes hacemos investigación.

                Como nunca antes, el aparato estatal ha implementado campañas de desprestigio utilizando todos los canales de televisión y numerosas radios de corte oficialista, que son dirigidas por el actual ministro de Comunicaciones, Infraestructura y Vivienda, Luis Rabbé, que ha sido acusado de corrupción y es cuñado de quien dirige el monopolio de los medios electrónicos.

Amenazas de muerte y agresiones

En 1992, durante el régimen del ex presidente Jorge Serrano Elías, hoy prófugo de la justicia guatemalteca y residente en Panamá, un grupo militar intentó convencer al gobernante de dar un autogolpe de Estado disolviendo el Organismo Judicial y el Congreso.

                En estos años Guatemala vivió una de las crisis más grandes de los últimos tiempos, en la que la prensa independiente jugó un papel trascendental para el retorno a la constitucionalidad.

                Sin embargo, no haberse plegado al gobierno le valió al en ese entonces presidente de Siglo Veintiuno, Jose Rubén Zamora un intento de agresión física e inclusive ser encañonado por el Jefe del Estado Mayor del Ejército y otro militar de alto rango.

                Esquelas de muerto, arreglos florales de tipo fúnebre, papeles anónimos y llamadas profiriendo amenazas de muerte estuvieron a la orden del día. Dos granadas fueron detonadas frente a las casas de dos directivos del diario e inclusive atacaron a balazos al presidente de este medio.

                Ocho años después, la situación no ha variado mucho. El mes pasado tres periodistas del módulo de investigación fuimos amenazados de muerte. Yo, en lo personal fui agredida y otro periodista encañonado con armas de grueso calibre, tras una publicación que sacó a luz pública que el presidente de un banco del Estado se enriquecía ilícitamente.

                Yo fui agredida por la espalda, cuando salía de cursar mis clases de Literatura en la Universidad, por un individuo que me amenazó con matarme a mí, a mi familia y a los reporteros si continuábamos con los reportajes.

                Días después, cuatro automóviles coparon el paso de un reportero del módulo de investigación y tras bajarse del auto pusieron ametralladoras en su cara y lo amenazaron con darle muerte a él y al equipo de elPeriódico si continuábamos las publicaciones.

                Las denuncias fueron interpuestas en los organismos competentes, y hemos tenido que llegar al extremo de mantener a un reportero custodiado con dos patrullas y cinco agentes de la policía para proporcionarle seguridad.

Asfixia financiera

Durante el gobierno de Álvaro Arzú, y tras la firma de la paz, surgió un comando antisecuestros que operaba en forma ilegal y que era dirigido desde el Estado Mayor Presidencial por militares. Además, muchos de sus funcionarios y familiares estuvieron involucrados en actos de corrupción y se enriquecieron ilícitamente.

                Cuando elPeriódico denunció estos hechos, el Presidente de la República enfureció y ejerció presión sobre los anunciantes publicitarios de